Encantadora y hermosa posada y habitación. El personal es amigable. Preciosos detalles en el interior. Mi propio balcón es bonito. Ubicación tranquila. Barato, buen desayuno.
Las almohadas podrían haber sido un poco más grandes y firmes. En otoño ya reina la tranquilidad, pero en verano la terraza y el restaurante tipo bistró de la planta baja son ciertamente acogedores.